jueves, 17 de septiembre de 2015

Una farmacéutica en Naukas 2015

Hoy os dejo un artículo que no he escrito yo. Le he cedido espacio en mi blog a Elena Saiz, farmacéutica, tuitera, y amiga para que nos cuente como se lo paso en el Naukas 2015. De esta forma los que no pudimos ir nos hacemos una idea de que se sintió allí (además de morirnos de la envidia :-P).

El gato, triste por no haber ido a Naukas 2015
Disfrutadlo.

Una farmacéutica en Naukas 2015


Cuando Juan Revenga en medio de una conversación me preguntó “¿te podría pervertir para que vengas a Bilbao al Naukas?”, todavía faltaban semanas, yo era casi neófita en Twitter.

En varias ocasiones había coincidido con los  tuits y post de los componentes de @Naukas_com y naukas.com, pero no tenía claro que era el “Naukas” y comencé mi “investigación”. 

Si os encontráis en la misma situación, ¡ni lo intentéis!, Naukas no se puede definir, solo vivir, disfrutar, gozar….

Por otro lado cuando miré el programa me hice esta pregunta cual chica de la canción de Burning ¿Qué hace una farmacéutica como tú en un Naukas como este?, antes de tener la respuesta confié en mi instinto y convencí a mi familia para que me acompañara.

Acudimos un día antes para poder disfrutar de Bilbao y del Guggenheim ¡faltaba más!, donde ya comenzamos a coincidir con amigos, a partir de aquí comenzaron los mensajes y llamadas de amigos de Twitter para quedar y desvirtualizarnos, ese fue el primer regalo de Naukas.

Llegamos con tiempo a la sede que la Cátedra de Cultura Científica de la UPV/EHU nos había preparado que parecía un salón muy amplio, pero no paso demasiado tiempo, en realidad minutos, hasta que vimos que aquello se quedaría pequeño.

El inicio no tuvo demasiada ceremonia, pero rezumaba gracia y organización. Miedo me daba pensar que cada charla que era solo de 10 teóricos minutos, no se alargara y el horario al final del día no se cumpliera. Nada más lejos, el evento tuvo un controlador de tiempo que era implacable pues la salida del escenario estaba garantizada a la fuerza, cuando el cronómetro sonaba.

Fernando Cuadra haciendo de Dios Cronos

Las exposiciones se sucedían una tras otra y cada una de ellas tan solo conseguía pegarnos más al asiento, no había ni aburrimiento ni cansancio, alternábamos el Twitter con la toma de notas en el móvil, fue como cabalgar en la “Gran Ola” de la ciencia.

¿Y de qué se habla en Naukas? de todo, sí sí, de todo. La luz y el cambio de color de los animales, la evolución, la importancia de nuestra propia existencia, el ictus, el alzheimer, la epilepsia, los huevos, si la obesidad es cosa del cerebro o de catetos e hipotenusas, si la música es cosa de repeticiones, de Scheele, farmacéutico que fue el gran padre de la química, del carbón y Rosalind Franklin, de si somos virus, del grafeno y de superconductores.

Se habla también de estrellas, de la aportación de El señor de los anillos o los nombres científicos, de simbiosis y endosimbiosis, de caras, del mosquito tigre, del jabón y los medicamentos liposomados, de ingeniería genética, de sobrediagnóstico de enfermedades, de mal diagnostico, de exceso de pruebas diagnósticas, de animales en investigación, de la psicología que acompaña al comer…, y también de si hay sexo en el espacio y de las erecciones matinales.


Mulet. Sin más.

Sin olvidar que toda esta ciencia estaba llena de escepticismo que nos invitaba a ir en contra de la rebeldía ¿o quizá no? o al análisis de la prensa científica, de cómo incluso no podemos dejar de ser imparciales aunque lo sepamos, de los errores al copiar la realidad, de cómo se construyen los recuerdos y de cómo todos somos importantes en el desarrollo de cualquier proyectos.

Rebeldía: ¡No!

Sin olvidar que se hicieron presentaciones de dos programas implicados en la difusión de la ciencia como son la segunda temporada de “Orbita Laika” y del estreno de “El ladrón de cerebros”.

Y cómo nos vamos a dejar fuera la unión de la ciencia y el arte, donde nos han enseñado a mirar el Arte Contemporáneo con otros ojos, el enfrentamiento de Galileo Galilei con la iglesia entre carcajadas e incluso las preferencias por el estudio de uno u otro rango del espectro a golpe de copla española.

También se cuidaron de dejar testimonio de cada una de estas charlas a las que se puede acceder desde aquí. Sugiero un magnífico resumen de Naukas en 100 tuits que nos hace Ronronia Adremelek.
  
La progresión de los días y las sesiones no hizo más que corroborar mi primer impresión, poco a poco se tuvieron que habilitar salas para contemplar en “streaming” el evento y creo que se llegaron a abrir cinco, además de la gente que desde sus casas lo estaba compartiendo.

Además se llevo a cabo de modo paralelo el Naukas Kids, que por supuesto desbordo el primer salón, teniendo que habilitar más. Aquí se hablo de nutrición, de matemáticas, de física, de astronomía, de dinosaurios….y también de ciencia payasa. He de decir que les hice una visita y he visto varios videos y los “peques” se entregaron al saber científico sin reservas. Los podías encontrar por los pasillos jugando con los artilugios construidos por ellos mismos.

Hasta aquí lo visto, pero ¿por qué es tan especial?, en el evento no hay envidia alguna por ninguna parte, no hay competitividad, solo admiración y respeto, puedes saludar a todos aquellos que sigues o admiras en redes sociales, son cercanos, amigables, puedes debatir, preguntar…., es una conversación entre iguales que enseñan y aprenden recíprocamente y no solo ciencia, sino nuevas formas de comunicar.

Otra característica es la pasión, ese amor al trabajo que hacen día a día, esa felicidad que proporciona dedicarte a lo que te gusta aunque el sueldo no sea el mejor del mundo, pero saber que estás donde quieres y haciendo lo que te apasiona.

A la vista de todo este despliegue científico, yo noté la orfandad de la falta de representación del mundo de la farmacia, y no por el chascarrillo fácil que resulta el que un paciente llegue a un mostrador y se confunda en un nombre de un medicamento o de la patología que quede más o menos gracioso.

La farmacia, una carrera sanitaria tan multidisciplinar tendría mucho que decir sobre la hipertensión o la diabetes a nivel de mostrador, de seguimiento farmacoterapéutico, del cumplimiento farmacológico, de la relación fármaco-alimento, de los problemas de lectura de recetas y probables errores de dispensación y de cómo mejorarlos, del uso e interacción de plantas-medicamentos y por qué no, de cosmética aplicada a la dermatología y a la belleza, de formulación magistral y la farmacia hospitalaria.

Los farmaceutic@s, siempre teóricamente tan bien valorados en las encuestas, pero sobre el terreno siempre denostados tendríamos que levantarnos reivindicando nuestra ciencia que la tenemos y mucha para llevarla a próximas ediciones de Naukas, esa ciencia que sin que la gente lo sepa los lleva a la farmacia a confiarnos sus problemas de salud y a los que de una u otra manera por acción u omisión y redirección de los mismos conseguimos resolver.

Pues bien, una vez que tenemos la ciencia ya está resuelto, el humor ya tenemos lo nuestro y el escepticismo, más del que queremos reconocer. Estamos pues preparados todo esto m.s.a. (mezclese según arte) es el preludio para poder intentar participar, por eso ¡Nos vemos en Naukas!

Agradecimiento a mi familia, siempre a mi lado y a Juan Revenga que me empujó a compartir esta experiencia y a Trigo Duro que ha “presionado” hasta conseguir que lo escribiera y me ha acompañado en todo el camino y prestado su propio espacio para publicarlo, con amigos así se puede hacer cualquier camino.


viernes, 4 de septiembre de 2015

Cálculo de calorías: el sistema Atwater

Hoy vamos a ver cómo se calculan las calorías de los alimentos. Como deberíais saber, llevar el cálculo de calorías en una dieta es algo que no se considera útil. Esto es así porque el mero hecho de contar o intentar disminuir la ingesta calórica es una estrategia abocada al fracaso cuando se está abordando un problema de obesidad.

En efecto, el hambre es uno de los instintos más poderosos que existe y no se puede vencer por un simple acto racional: podemos aguantar el hambre un rato, pero nuestra señal de hambre estará activa constantemente hasta que comamos, mientras que nuestra decisión racional de no comer, tarde o temprano flaqueará. Eso, claro, a menos que tengamos incentivos extremos, como puede ocurrir en una huelga de hambre o en un trastorno de la conducta alimentaría (anorexia, por ejemplo). Pero por termino medio, a todos nos resulta agradable no tener hambre.


Es duro tener hambre

Sin embargo, no basta con evitar el hambre para adelgazar, porque el primer principio de la termodinámica (no se crea energía ni se destruye, solo se transforma) sigue aplicando a nuestro organismo. Es decir, si entran más calorias de las que salen, engordamos, y si pasa al revés adelgazamos.

Pensaréis: ¿pero no habías dicho lo contrario? No. Ambas situaciones son compatibles. Lo que ocurre es que la calidad de la dieta que ingiramos afectará a la sensación de saciedad. Además, según lo que comamos, el cuerpo emitirá más o menos calor (termogénesis). Por otro lado, el cerebro te incitará más o menos a moverte en función de tu estado físico, etc. Es decir, la mejor forma de no estar gordo es llevar una alimentación sana y mantenerse activo (antes de que alguien me crucifique: por mantenerse activo me refiero a no estar todo el día sentado delante de un monitor, no a entrenar para hacer un Ironman). Si esto se cumple, es cuestión de tiempo que nuestro cuerpo consiga un peso adecuado.

Aceptado ya que no debemos contar calorías en nuestro día a día, hay situaciones en las que esta herramienta es necesaria. Primeramente, para poder llevar a cabo estudios nutricionales, necesitamos a veces saber si las dietas son hipocalóricas o hipercalóricas. Otras veces también es necesario comparar dos dietas entre si para ver si son isocalóricas. Y por último, en contextos deportivos suele ser interesante saber o controlar la ingesta de energía. Para todos estos casos disponemos de un modelo creado por Wilburn Atwater, que es el que nos dice que cantidad de calorías tiene un alimento.

Quién era Atwater


Wilbur Olin Atwater era un investigador americano que entre finales del siglo XIX y principios del XX desarrolló un sistema de cálculo de calorías. También fue inventor del calorímetro respiratorio, una máquina basada en el principio de la termodinámica que permite calcular exactamente cuanta energía consume un individuo. Fue precisamente esta máquina la que uso para llevar a cabo sus experimentos y definir su modelo de cálculo de calorías. En conjunción con el calorímetro de bomba, que permite saber cuanta energía proveen los alimentos le permitió derivar su modelo.

Calorímetro de bomba

Como curisosidad cabe resaltar que antes de Atwater ya se habían llevado a cabo experimentos con animales basados en el principio de la termodinámica. Sin embargo, Atwater fue de los primeros en aplicarlos también a personas. En aquellos momentos se pensaba que el principio de la termodinámica no era aplicable a las personas, solo a los animales ¡Y estamos hablando de finales del S. XIX!

Los descubrimientos de Atwater hicieron a la población más consciente de la relevancia del gasto energético y su relación con la obesidad. Sin embargo, este hecho llevó a la mala interpretación que derivó en la simplificación que lleva a pensar que basta con contar calorías para no engordar.

En defensa de Atwater podemos decir que él no abogaba por contar calorías sino que hacía hincapié en la importancia de una dieta basada en proteínas, legumbres y vegetales en lugar de carbohidratos (¿os suena?). Además, decía que los americanos consumían demasiada grasa y dulces para la escasa actividad fisica que realizaban (¿os suena?). Todo un visionario Atwater.

Viendo estas cosas uno se pregunta cómo hemos llegado a adoptar la dieta actual, donde más de la mitad de las calorías provienen de cereal refinado, grasa y azúcar, cuando un científico en el siglo XIX ya decía que no era buena idea hacer eso.

Qué come el mundo
(http://www.fao.org/resources/infographics/infographics-details/es/c/285629/)

Por último, Atwater también fue quien demostró que el alcohol se podía emplear para producir energía en el organismo. En efecto, cada gramo de alcohol tiene 7 calorías, estando a caballo entre los carbohidratos y las grasas. Además, el circuito metabólico del alcohol es "privilegiado" en el sentido de que el organismo da prioridad a la quema de alcohol cuando está disponible por encima de grasa o carbohidratos.

Cómo calcular la energía de un alimento


La única forma de calcular la energía contenida en un alimento es quemarlo entero y ver cuanta energía ha emitido. Esto es así porque la energía contenida en un alimento proviene de los enlaces químicos entre los átomos que lo componen. Al producir una reacción de combustión, esos enlaces se rompen y liberan energía. Pero fijaos que sería imposible saber a ciencia cierta cuantos enlaces hay en, por ejemplo, una pera y cuantos son aprovechables. Así pues, la mejor forma de comprobarlo es pegarle fuego y ver cuanto calor da.

¿Habéis intentado quemar alguna vez una pera? Efectivamente, en su estado natural no arden. Lo que se hace en los laboratorios es meter la pera en un calorímetro de bomba, saturar la atmosfera de oxigeno en el interior del calorimetro, y aplicarle una descarga eléctrica al invento. Con esto se quema la pera al máximo posible y se calcula el incremento de temperatura del interior de la bomba. Luego se resta la descarga eléctrica y se hace algún ajuste por la transferencia de calor a la bomba y, ¡voila! ya sabemos la energía que proporciona una pera.

Sin embargo, daos cuenta de que esa energía es la que provee esa pera, no la pera de al lado. Y la cosa es problemática puesto que hemos quemado la pera y ya no nos la podemos comer, y estamos diciendo que la de al lado no sabemos cuantas calorías tiene.

¿Qué hacemos entonces? Está claro que necesitamos un modelo que nos permita estimar las calorías de una pera sin necesidad de abrasarla. Por comodidad, parece que lo más lógico es basar ese modelo en el peso de la pera. Es decir, queremos una ecuación que, dado el peso de la pera nos diga las calorías que tiene. Y esa ecuación es el sistema Atwater.

Sistema Atwater


Como hemos dicho, debe quedar claro que el sistema de Atwater da estimaciones de energía, no energía real. Para calcular dichas estimaciones, el sistema usa la fórmula:

[energía metabolizable] = [energía del alimento] - [energía perdida en digestión, secreciones, gases, heces y orina]

La energía del alimento se mide por medio de un calorímetro en un principio, pero como hemos dicho no es práctico. Entonces, lo que Atwater hizo fue achicharrar muchos alimentos y derivar un modelo de calculo de energía en base a la cantidad de proteína, grasa y carbohidrato presente en cada alimento. De esta forma, tenemos una forma imperfecta de predecir la energía de un alimento sin más que analizar sus componentes. Otra posible crítica a este sistema es que los alimentos que uso Atwater para definir este modelo fueron los de la dieta típica de finales del S. XIX, que no tiene por qué coincidir con la actual o con las futuras.

En cuanto a las secreciones y los gases, normalmente son ignorados por portar relativamente poca energia.

Para las heces se aplica el mismo sistema que para el alimento: analizar los contenidos en proteína, grasa y carbohidrato. Sin embargo, como esto sería muy tedioso, Atwater calculo otra tabla en la que, en base al alimento y a su cantidad de proteína, grasa y carbohidrato, se predice el contenido de los mismos que tendrán las heces. Esta tabla es la de digestibilidad aparente, que deriva del hecho de que no todos los alimentos se aprovechan por igual en el organismo.

Así, por poner un ejemplo, los frutos secos no proveen tanta energía como deberían por la dificultad de digerirlos. O también tenemos el caso del almidón resistente, donde ciertos almidones enfriados no se digieren y, por tanto, no aportan calorías. De nuevo, la digestibilidad aparente varía en función de la dieta, por lo que puede que las aproximaciones de la época de Atwater se hayan quedado obsoletas.

Para terminar, la energía perdida en la orina se estima calculando el nitrogeno presente en la misma. Después, con la proporción experimental nitrogeno-energía de 7,9 calorias por gramo de nitrogeno, se deriva la energía total que se pierde por la orina según cada alimento.

Como veis, el sistema está plagado de aproximaciones, lo cual no es malo y se hace por motivos prácticos. Pero entonces tampoco podemos esperar exactitudes del nivel de la física cuántica.

Energía del alimento


Así que, ¿cómo se mide al final la energía suministrada por un alimento? Pues con la siguiente fórmula:

[energía] = 4 * [% proteína] + 9 * [% grasa] + 3,75 * [% carbohidrato] + 7 * [% alcohol]

Fijaos que los coeficientes de cada macronutriente están muy redondeados y se suelen fijar por ley al usarse para las etiquetas nutricionales. Para hacerse una idea de la variabilidad: en el caso de la proteína, los valores pueden variar entre 5,92 cal/kg para la hordeína (la proteína de la cebada), 5,27 cal/kg para la gelatina, o 5,5 para las proteínas de la leche de vaca. En el caso de la grasa también hay variacion: 9,37 en leche humana versus 9,19 en leche de vaca. Los carbohidratos suelen ir desde 3,75 los monosacaridos hasta 4,20 en algunos polisacaridos.

¿Y la digestibilidad aparente? Pues se ignora. ¿Por qué? Por ser dificil de objetivar y porque se supone que tiende al 100%. Esto deriva del hecho de que el sistema digestivo humano es altamente eficiente y prácticamente aprovecha todo lo que ingerimos. Somos estupendos.

No obstante, y esto ya es opinión personal, al menos se debería reconsiderar el valor de 100% para los frutos secos y el almidón resistente.

Conclusión


Como veis, el sistema Atwater es un módelo aproximado de la energía que podemos obtener de los alimentos. Sin embargo, no es perfecto, ni mucho menos, y no debe ser tomado al pie de la letra. Aún así yo lo veo útil y necesario por la dificultad que supondría tener que analizar cada muestra de comida para saber la energía que suministra.

Y ahora que ya sabemos como funciona el cálculo de las calorías, con sus luces y sus sombras, ¿de verdad pensáis que tiene lógica andar pesando alimentos y preocupandose por cuadrar las calorías exactamente? ¿Y los porcentajes de macros? No niego que pueda ser útil tener una idea aproximada de cuanto se come y qué se come, pero meterse en disquisiciones del tipo "¿cuento la fibra o no? ¿y el almidón resistente lo resto o lo sumo? ¿Y que pasa si como un 5% mas de carbohidrato de lo que tenía planificado?", sinceramente, me parece una perdida de tiempo.

Mejor que ese tiempo lo invirtáis cocinando, comprando la comida en el mercado, haciendo algo de ejercicio, o tomando el sol sin quemarse ;-).

martes, 18 de agosto de 2015

Pan de molde de cocción lenta

Siguiendo con mis entradas relámpago del verano (ando un poco perezoso, lo sé, pero tengo cosas en el tintero para septiembre ;-)), hoy os traigo una receta de pan de molde que he hecho este verano y que es cómoda y sale muy bien.

Yo uso esta receta para hacer pan de molde que luego corto en rebanadas y congelo para ir usando de vez en cuando. Así, cuando quiero pan, abro el congelador, saco una rebanada, la meto en el tostador para que se descongele et voila: pan riquísimo como recién hecho.

Hago esto porque decidí quitar la máquina de hacer pan de la cocina (un trasto menos) y porque se me estaba yendo la mano con el pan otra vez. El sistema de congelar y solo sacarlo para determinadas recetas me hace más consciente de cuanto pan como y así he bajado bastante el consumo, pasando de ser algo habitual a algo esporádico.

Bueno, no me enrollo más que para eso es una entrada relámpago y vamos con la receta.

Relámpago (como la entrada)


Ingredientes

  • 310 gramos de harina de espelta (o trigo en su defecto)
  • 175 gramos de agua
  • 20 gramos de aceite de oliva virgen
  • 15 gramos de levadura de panadería (no de repostería)
  • 1 cucharadita de sal

Proceso

  1. Mezclamos el agua, el aceite y la sal en una ensaladera.
  2. Mezclamos la harina y la levadura aparte.
  3. Echamos la mezcla de harina y levadura en la ensaladera y amasamos. La forma más sencilla de amasar es espachurrar la bola de masa con ambas manos, de forma que vaya saliendo por entre los dedos. Cuando ha rebosado suficiente, volvemos a hacer otra bola y espachurramos otra vez. Así hasta que tenga textura de masa.
  4. Dejamos la bola de masa en la ensaladera tapada con un trapo y a temperatura cálida. Esto hara que la bola crezca.
  5. Al cabo de 30 minutos o una hora, espachurramos la bola unas 3-4 veces más y la pasamos a un molde de plum cake de unos 20 cms. Previamente a poner la masa en el molde, untaremos este con aceite de oliva, para que no se pegue la masa. Al poner la masa en el molde la debemos estirar para que ocupe la parte inferior del mismo por igual, es decir, no basta con poner una bola de masa en el medio.
  6. Otra opción es hacer bolitas pequeñas de masa e ir poniéndolas en zig zag dentro del molde. De esta forma, al crecer, el pan no queda liso por arriba sino con montañitas, como si fuera una nube.
  7. Dejamos la masa en el molde -cubierta con un trapo- unas horas hasta que suba al doble de su tamaño inicial o hasta que observéis que ya no sube más. 
  8. Metemos al horno frío el molde (sin trapo, obviamente), ponemos la temperatura en 100ºC, y lo dejamos entre una hora y media o dos horas. Al ser la temperatura más baja no existe tanto riesgo de quemarlo, por lo que tenéis más margen.
  9. Cuando esté hecho, sacamos el pan del molde, lo dejamos enfriar sobre una rejilla para que pierda el agua residual entre 12-24 horas.
  10. Partimos en rebanadas y las congelamos en una bolsa.


Uso


Para usar el pan, como he dicho antes, sacamos las rebanadas que queramos del congelador, las metemos en el tostador como para hacer una tostada y esperamos a que se descongelen.

Que lo disfrutéis.

martes, 11 de agosto de 2015

Los tres parecidos

Hoy solo quiero dejaros una imagen para la reflexión y, debajo de ella, un enlace a un documento que pone de manifiesto las relaciones entre la industria alimentaria y ciertas asociaciones científicas y organismos públicos que uno supone que deberían velar por nuestros intereses, pero no.



La imagen la podéis difundir todo lo que queráis.

domingo, 28 de junio de 2015

Antropología: el origen del machismo

No quería escribir un artículo sobre machismo por no salirme de la temática del blog, pero dadas las ultimas conversaciones que he tenido en Twitter creo que es necesario exponer mi postura. Así que secuestro un poco el blog. Pero solo un poco, porque creo que algo de antropología podemos aprender. Y, ¡oye!, la antropología es ciencia :-).

El contexto


Como sabéis se ha celebrado el Summit Paleo 2015 recientemente. Para los que no lo sepan, es una conferencia donde se habla de la filosofía Paleo. Yo no asistí, pero leyendo este artículo parece que hubo más de una expresión machista en las charlas y, si lo unimos al hecho de que no hubo ni una ponente mujer, es para hacérselo mirar.

Como dice un compañero de trabajo cuando defendemos las cuotas: en la sociedad hay mitad hombres, mitad mujeres, y no hay ninguna razón evidente para pensar que esa proporción no se deba mantener en los trabajos o en cualquier otro lugar (esto debería ser así por pura estadística). Por lo tanto, si no hay mujeres ponentes es que ha habido selección de algún tipo.

Luego podemos entrar a valorar por que se ha producido esa selección: si ha sido inconsciente, si ha sido deliberada, si ha sido mezcla de las dos, si ha sido autoexclusión, etc. Pero la selección está ahí y no se puede negar.

Para qué sirven las cuotas


Ya que hemos hablado de ellas, voy a explicar para qué creo que sirven las cuotas. Como he dicho antes las cuotas se emplean para forzar un sistema a eliminar la selección en base al sexo, a la raza, a la nacionalidad, etc.

Es importante darse cuenta de que las cuotas, a pesar de ser artificiales, son necesarias. Pasa como con los impuestos: distorsionan la economía, pero es que es precisamente lo que queremos, distorsionarla. Las cuotas fuerzan a toda la sociedad (mujeres y hombres) a priorizar la igualdad por encima de otras cosas. Esto es así porque en cualquier sistema las restricciones fuerzan la eficiencia. Por lo tanto una forma efectiva de mejorar un sistema es restringiendo algo en el mismo.

Os pongo un ejemplo que a mi me sucedió cuando estuve en un partido político. Había que confeccionar las candidaturas y no se presentó más que una mujer, los demás todos hombres. Como se quería hacer una lista paritaria se debatió el asunto y entre las posibles causas -y mencionada por las mujeres- estaba la de que no se querían presentar. Sin embargo, al haber cuotas, ellas mismas se vieron forzadas a hacerlo porque si no, no salía adelante la candidatura.

¿Qué quiero ilustrar con esto? Pues que las cuotas no son para quitar un hombre y poner a una mujer, sino para forzarnos a todos, por encima de lo demás, a priorizar la solución a los problemas que crea el machismo. En este caso acabar con el techo de cristal. Las cuotas son una distorsión voluntaria que introducimos en la naturaleza para mejorar como sociedad. Es lo que tenemos los humanos: que podemos modificar nuestro entorno, en vez de dejarlo todo a las leyes naturales (a pesar de lo que diga tanto apologeta del libre mercado y el laissez faire).

No quiero que del párrafo anterior se extraiga la idea de que las mujeres son las culpables del techo de cristal. Que una mujer no se quiera presentar no quiere decir que haya elegido eso libremente. Podría estar coaccionada activamente, podría estar influída por su modelo mental de lo que se espera de ella, podría tener otras prioridades impuestas por el resto de la sociedad (como cuidar a sus hijos o ancianos), etc.

Lo importante es que las cuotas obligan a modificar el statu quo y que, aunque no son la herramienta perfecta, han funcionado anteriormente (por ejemplo, para resolver políticas de exclusión racista). Personalmente, estoy seguro de que podemos hallar herramientas más eficientes, pero para diseñarlas necesitamos entender qué causa el problema y, a día de hoy, me temo que nadie ha dado con una respuesta satisfactoria a esto.

Estudiar el machismo


Aceptado que el machismo existe, y si queremos solucionarlo, podemos hacer dos cosas: estudiarlo para acabar con él, o esperar a que se extinga por si solo, bien sea por el paso del tiempo o por acciones de confrontación. Estando de acuerdo en que hay mucho machismo disfrazado de ciencia, al igual que había racismo disfrazado de ciencia hace un par de siglos (había mucho estudio sobre lo inferiores que eran los negros, por ejemplo, y como eso legitimaba la esclavitud) me parece una postura extrema negar la posibilidad de estudiar el posible origen biológico del machismo.

Evidentemente esto implica que, con gran probabilidad, habrá más hombres estudiando el machismo que mujeres, por el simple hecho de que el hombre, a día de hoy, copa los puestos de responsabilidad y de investigación. Pero esto no quiere decir que no se pueda. La Revolución rusa no la diseño un obrero, la Revolución francesa no la dirigió un campesino, y la Transición española no la dirigió Carrillo. Me parece muy bien que las mujeres lleven el peso en la decisión de cómo quieren dirigir su vida, pero es utópico querer vencer al machismo sin contar con los hombres (más allá de exterminar o sojuzgar al sexo masculino; pero las soluciones temporales ya sabemos como suelen acabar).

Lamentablemente, a día de hoy, el problema del origen del machismo está lejos de ser resuelto. Se sabe que existe, pero no hay ninguna teoría ampliamente aceptada del por qué. Esto puede ser porque no hayamos dado aún con ella o porque sea un problema multifactorial (como pasa con la obesidad) y estemos obcecándonos en encontrar la solución última cuando no la hay y se trata de ir modificando muchos detalles.

Veamos que dicen dos de los más importantes antropólogos sobre el machismo.

El machismo para Marvin Harris


Marvin Harris se plantea cómo es posible la perpetuación del patriarcado sin la connivencia del sexo femenino. Su razonamiento es que las mujeres podrían seleccionar la descendencia puesto que a lo largo de la historia son las que han educado y criado a los niños. Cuando habla de selección habla de introducir sesgos en la educación a favor del sexo femenino o, incluso, de deshacerse de los niños varones para aumentar la población femenina. Es evidente que ninguna de las dos cosas pasa (y fijaos que la selección sexual sí se ha dado por ejemplo en China, pero para lo opuesto: criar más varones) ¿Por qué no seleccionan las mujeres a los niños y le dan la vuelta a la tortilla? No da una respuesta convincente.

Para ilustrar su punto de vista habla de la tribu de los yanomamo, la sociedad más violenta y machista conocida, y postula la escasez de proteína como causante de la violencia machista. Según él, cada poblado compite con los otros por la proteína, que escasea, y para ello necesitan hombres violentos que cacen más y se peleen con el poblado vecino. Por ello, las mujeres perpetuarían el machismo en aras de la consecución de la proteína para todos. Suena bien pero, ¿no sería para las mujeres más fácil sesgar la población y ponerse a cazar ellas?

También sugiere que, dado que la historia de la Humanidad ha estado marcada por la guerra, siempre ha sido necesario fomentar los ejércitos y la violencia. Tradicionalmente las formas de fomentar algo en sociedades humanas han sido la restricción en el acceso a la comida, o el premio basado en sexo. Como la restricción en el acceso a la comida influiría en la efectividad de los ejércitos, concluye que es mucho más lógica una estrategia basada en el sexo. Para que esto ocurra se tiene que dar una asimetría, y uno de los dos sexos tiene que ser el guerrero mientras que el otro se sometería y sería el premio. Personalmente creo que este razonamiento falla porque, si fuera verdad, se hubiesen producido con más frecuencia sociedades donde las guerreras fueran las mujeres y no ha sido así.

El machismo para Yuval Noah Harari


En cuanto a Yuval (un autor de rabiosa actualidad), aporta que, de todos los mitos sociales inventados por el hombre, el único universal ha sido el sesgo hombre-mujer. Antropológicamente se ha dado en todo tiempo y lugar salvo alguna excepción testimonial de sociedad matriarcal. El sesgo hombre-mujer parece estar por encima de todos los demás: razas, religión, equipo de fútbol, etc. En efecto, al menos desde que existe la historia, todos los escritos, leyes, cuentos, etc. son patriarcales, y todas las sociedades se han dividido además de en castas, razas o clases, en hombres y mujeres.

Así, por ejemplo, las castas en la India medieval eran motivo de vida o muerte, mientras que la riqueza es lo que mide la jerarquía en las sociedades occidentales actuales. En otras sociedades, como la antigua Sudáfrica o EEUU, la raza establecía la jerarquía social. Sin embargo, todos estaremos de acuerdo en que las castas en Occidente no son algo relevante (ni siquiera existe ese mito aquí). Pero es una constante en todas las sociedades que, a las jerarquías específicas de cada una, se superponga la jerarquía hombre-mujer, y siempre salga ganando el hombre.

Esto nos debería hacer pensar que, como mínimo, el problema del machismo es uno de los más complejos y enquistados. Como máximo, podríamos hasta afirmar que es diferente a cualquier otro problema de exclusión creado por el hombre.

El propio Yuval (y yo también) duda de si el machismo es un mito similar a los otros, o si tiene un origen más profundo (por ejemplo de origen biológico). Sea como sea, sigue siendo intrigante por qué siempre ha existido la división hombre-mujer y por qué siempre ha favorecido al hombre. Incluso aunque sea un constructo humano, y desaparezca de repente en el próximo siglo, deberíamos explicar por qué ha perdurado tanto.

Así, como digo, creo que es prioritario analizar el origen del machismo si queremos darle una solución duradera, creíble y lo más rápido posible. Si no logramos explicar el fenómeno corremos el riesgo de involucionar de nuevo.

Las hipotesis sobre la genesis del machismo


Repasemos las teorías que enumera Yuval sobre la explicación biólogica del fenómeno del patriarcado. Recordad que ninguna explica por si misma el problema:

  • Potencia muscular: esta teoría dice que los hombres, al ser más fuertes que las mujeres, serían capaces de dominarlas. Hace aguas porque esto es cierto solo en términos globales (hay mujeres más fuertes que otros hombres), porque las mujeres se han dedicado a trabajos físicos desde siempre, mientras se les vetaban los intelectuales, y porque, simplemente, en las sociedades humanas el poder no se obtiene por ser el más fuerte, sino por ser el más hábil socialmente. Los presidentes de nuestros estados no son tipos mazados de dos metros de altura. De hecho, por término medio, los tipos mazados suelen acabar formando parte de las fuerzas de seguridad que no son precisamente lo más alto de la escala social.

  • La escoria de la sociedad: esta teoría es como la anterior pero dice que la dominación se basa en la agresión, no en la fuerza. Los hombres habrían evolucionado más violentos que las mujeres y ejercerían la violencia para someterlas (sería algo parecido al modo de dominación que aplican los maltratadores pero generalizado). Además, en épocas de guerra, los hombres dominarían la sociedad civil, y usarían ese poder para desatar más guerras. Este circulo vicioso explicaría la universalidad del machismo y la guerra. De nuevo, esta teoría no encaja perfectamente por lo que hemos dicho: los que dirigen la violencia y las guerras nunca han sido históricamente los más fuertes, sino los más hábiles.

  • Genes patriarcales: esta hipótesis se basa en que la evolución ha primado a los hombres que vencían sobre los otros a la hora de buscar mujeres para procrear. Las mujeres, por su parte, habrían devenido sumisas al necesitar a un hombre para proporcionar sustento a los bebés hasta que se hacen adultos. El problema de esta teoría es que hay animales como los elefantes o los bonobos donde las hembras cooperan para criar a sus hijos y acaban dando como resultado sociedades matriarcales.


Estas son, a grandes rasgos, las teorías más aceptadas para explicar el origen biológico del machismo. Quedaría otra posibilidad, como he dicho antes: que el machismo no tenga en absoluto un origen biológico y sea un simple constructo intelectual humano (un mito). Hay indicios de que pueda ser así por el simple hecho de que, en más o menos un siglo, las mujeres han pasado de no tener alma ni entidad jurídica (en los 70 en España todavía hacía falta un marido o un padre para que una mujer abriese una cuenta bancaria) a ser totalmente independientes. Sigue existiendo el techo de cristal, pero ni de lejos eso se acerca a lo que ha sucedido históricamente.

Y si retrocedemos más, hasta hace muy poco las mujeres eran propiedad de los hombres, ni más ni menos. Hasta tal punto era así que los códigos legales de la antigüedad penaban la agresión a las mujeres como ahora penamos la agresión contra la propiedad privada. Así, por ejemplo, hasta 1997 sin ir más lejos, en Alemania no se contemplaba la posibilidad legal de que un marido pudiera violar a su esposa. En efecto, si la mujer es considerada propiedad del marido, violar a una esposa sería algo así como si un hombre se robase su propia cartera.

Así pues, podría ser que la separación jerárquica hombre-mujer sea inventada, como la racial o la de castas pero entonces, ¿cómo ha durado tanto? ¿Y por qué siempre ha favorecido al hombre? Son preguntas para las que aún no tenemos respuesta. Y más vale que las hallemos porque si no, como he dicho, veo difícil solucionar el problema y no volver a caer en él.

Y de momento, aquí paramos, que si no se pone la cosa muy densa. En una próxima entrega os contaré una pequeña historia patriarcal que me sucedió el otro día, y mi visión del machismo en el presente.

Hale, no paséis demasiado calor (los de hemisferio norte) ni demasiado frío (los del sur).

miércoles, 17 de junio de 2015

Periodismo cutre: 100 gramos de chocolate al día para prevenir el ictus

Viendo el chaparrón que acaece en Twitter en el día de hoy (17 de junio) a costa de "magufos vs. escépticos" y de la macrobiótica me refugio en mi blog aprovechando el calentón que me he pillado esta mañana con las noticias sobre las bondades del chocolate.

El caso es que hoy nos hemos desayunado con un buen puñado de noticias sobre lo bueno que es hincharse a chocolate para prevenir el ictus. Para muestra un botón:

Búsqueda en Google de noticias sobre el chocolate

El origen de estas noticias es un estudio que se ha publicado en BMJ titulado Habitual chocolate consumption and risk of cardiovascular disease among healthy men and women. Veamos que dice el estudio leyéndolo por encima (ni siquiera hace falta echar una semana mirando los datos para llegar a mis conclusiones).

El estudio


El estudio tiene 9 autores de distintas nacionalidades casi todos médicos y, aparentemente, libres de conflictos: no parece una típica maniobra de la industria. El objetivo es analizar la asociación entre consumo de chocolate y riesgo de eventos cardiovasculares.

La conclusión es -y cito el estudio- que "la evidencia sugiere que el consumo de chocolate está asociado a menor riesgo de eventos cardiovasculares, aunque no se pueden excluir variables confusoras. No parece haber evidencia de que el chocolate deba ser evitado en aquellos que sientan preocupación por su riesgo cardiovascular".

No sé que os parece a vosotros, pero a mi eso me suena a "el chocolate no es malo" más que a "hínchate a chocolate y vivirás mucho más".

Sin embargo parece que los periodistas, una vez más, no han sacado esa conclusión y han dado rienda suelta a la carrera por ver quien la tiene más grande recomienda la barbaridad más gorda. Así, se ha llegado a decir que 100 gramos de chocolate (incluso con leche) al día previenen el ictus o que se ha demostrado por fin que el chocolate de cualquier clase (aunque sea una guarrindonguería de masa, azúcar y un toque de cacao) protege al corazón y al cerebro.

Vamos a ver que arcanos mecanismos han seguido estas mentes preclaras para deducir semejante tontería. Antes de seguir recomiendo tener clara la diferencia entre correlación y causalidad.

Mi interpretación del estudio


Se puede leer el estudio completo aquí. La introducción comienza explicando que no hay suficiente evidencia sobre el chocolate y que los autores se plantean acumular más. Para ello han optado por analizar datos del estudio EPIC para observar la correlación entre consumo de chocolate y eventos cardiovasculares.

Los datos de este estudio son cuestionarios de seguimiento de lo que comen los participantes y medidas de parámetros médicos (colesterol, muertes, accidentes cardiovasculares, etc.). Para buscar dicha correlación los investigadores han comparado el consumo de chocolate con los eventos cardiovasculares mediante un modelo estadístico.

Pero, ¿qué es comer chocolate en este estudio? Tres cosas extraídas del cuestionario del estudio:

  • Onzas de chocolate (porciones de 8 gramos)
  • Barras de chocolate tipo Mars, Crunchie, etc. (porciones de 50 gramos)
  • Tazas de chocolate (porciones de 12 gramos de polvo, no se cuenta el líquido)

Entonces, para calcular el consumo de chocolate, los autores multiplican la frecuencia de consumo por la porción media. Fijaos que los tres productos son muy dispares entre si y que, además, es un cuestionario, no una medida objetiva de lo que han ingerido los participantes. ¿Vosotros pesáis cada cosa que os coméis? Pues eso.

De estos datos los autores deducen que la mediana de consumo de chocolate es de 4,6 gramos al día. Y si solo se tiene en cuenta a los que consumen chocolate, entonces sube a 7 gramos al día.

Además, sucede que mayor consumo de chocolate se asocia a:

  • Menor edad
  • Menor IMC
  • Menor ratio cintura-cadera
  • Menor presión arterial
  • Menor diabetes
  • Más actividad física
  • Ser hombre
  • Fumar
  • Ingerir más calorías
  • Ingerir menos proteínas
  • Ingerir menos alcohol

Ahí es nada.

A continuación, los autores intentan ajustar los resultados por estas variables y llegan a la conclusión de que a más dosis de chocolate (hasta un máximo de 100 gramos, porque a los que han consumido más los han excluido del estudio), menos eventos cardiovasculares (tras incluir datos de meta-análisis previos).

Sin embargo, dada la calidad de los datos (auto-cuestionario, que suele ser muy propenso a fallos) y la metodología (estudio observacional) advierten que de los datos no se puede extraer causalidad y que hacen falta más estudios posteriores.

Lo dejan claro en el último recuadro de mensajes clave, que traduzco libremente:

  • ¿Qué se conoce actualmente de este tema?
    • El consumo de chocolate se ha asociado con menor riesgo de enfermedad cardiovascular, pero los estudios son limitados respecto a la selección de participantes y medidas.
  • ¿Qué añade este estudio?
    • Se observa evidencia de que a más consumo de chocolate menor riesgo de enfermedad cardiovascular y de mortalidad.
    • Nuestro meta-análisis de 8 estudios anteriores encontró menor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad asociada al consumo de chocolate.
  • ¿Cómo debería impactar esto la práctica médica?
    • Nuestro estudio añade más evidencia a la ya existente [...]
    • No parece haber evidencia para recomendar evitar el chocolate en aquellos que estén preocupados por su salud cardiovascular.

Para mi gusto, todo muy correcto. Los investigadores han hecho un estudio con los datos disponibles, han sido transparentes con las limitaciones y han expuesto lo que se puede esperar de estos resultados. Basicamente:

El chocolate no es malo para la salud cardiovascular



¿Y entonces las noticias?


Eso me pregunto yo. ¿Cómo hemos pasado de este estudio a recomendar 100 gramos de chocolate al día ya sea negro, con leche o "diluido" en azúcar?



Pues yo, ni idea. ¿Y vosotros?

Si sabéis el por qué os invito a comentar en la entrada.




Introducción a la microbiota

Pues que me he apuntado a un curso de Coursera sobre microbiota y me he dicho: voy a ponerme en modo Punset y se lo cuento a mis seguidores, que es muy interesante. Así que vamos allá con la primera entrega. En lo sucesivo escribiré más entregas conforme vaya avanzando en el curso.

(Nótese el extraordinario parecido entre el autor del blog y el Punset real)

Microbiota y microbioma


Se define microbiota como el conjunto de bacterias que viven en nuestro cuerpo. Sí, habéis leído bien: en nuestro cuerpo viven un montón de bacterias. Las tenemos por doquier: en la piel, en la boca, el intestino, el estomago, ...

Si la microbiota son los bichos, el microbioma es el conjunto total del ADN aportado por dichos bichos. Pues bien, agarraos a la silla: el 90% de las células en nuestro organismo son microbiota (no humana) y, si medimos el ADN, el 99% del ADN de nuestro organismo pertenece a dicha microbiota.

Esto quiere decir que nosotros somos más otra cosa que nosotros mismos y además, que no somos organismos aislados, sino más bien un ecosistema, un hábitat complejo donde múltiples organismos cooperan entre si. Ahí lo dejo.

Por otro lado, mientras que dos humanos distintos comparten mas del 99% de sus genes, sucede que el microbioma de un humano es diferente en más del 90% del de cualquier otro. O sea que lo que más nos distingue del de al lado es la parte que no es nosotros. Inquietante, cuando menos.

La importancia del microbioma en la ciencia es clave, porque para estudiar las poblaciones de microbios se utilizan recuentos de ADN. Antiguamente se hacían cultivos, pero tenían el problema de que algunos microbios se reproducen mejor que otros y el resultado final del cultivo no revelaba la proporción real que existía en la población de origen. Sin embargo, si secuenciamos el ADN de una muestra de microbiota podemos caracterizar perfectamente la población y obtener una firma genética que caracteriza unívocamente a dicha población.

Tipos de microbiota


La microbiota se puede clasificar en:

  1. Bacterias
  2. Arqueas
  3. Eucariotas
  4. Virus

Las bacterias y arqueas son procariotas. Eso quiere decir que son células sin núcleo, donde todo está hecho un batiburrillo en el interior de la célula.

Las bacterias, a su vez, se dividen en bacilos (con forma de bastón), cocos (con forma de bola), y espirales. Además, por su forma de asociarse, se pueden clasificar como aisladas, asociadas en colonias, o asociadas en películas (como la placa dental, por ejemplo).

Numerosas bacterias son empleadas en procesos industriales para generar sustancias necesarias para la industria. Así se obtiene por ejemplo la goma xantana, un espesante. También se usan en depuradoras de agua o en vertidos de crudo en el mar, para reducir la mancha.

El grupo de las arqueas contiene los organismos más curiosos. Hay arqueas que usan azufre para alimentarse. Otras viven en aguas saladas con un 10% de concentración (los mares suelen rondar el 3,5%). También existen las termófilas (no confundir con las Termópilas, que es otra cosa), que soportan temperaturas cercanas a los 100 ºC, y existen otras que viven a 0 ºC sin inmutarse.

Ejemplo de célula procariota

Las eucariotas, por el contrario son células con núcleo, en el que está contenido el material genético necesario para replicar y hacer funcionar la célula. Entre ellas encontramos hongos como las levaduras (de una sola célula), o las setas (pluricelulares). Ambos se reproducen por esporas, dado que son organismos que no se mueven.

Como ejemplo de aplicación industrial de las levaduras podemos destacar la obtención de eritritol (un edulcorante), o la confección de pan y cerveza.

Además, las algas, amebas y mohos también se clasifican como eucariotas. Lo mismo que ciertos microbios que se encuentran en el suelo y que son responsables de mantener el ciclo del nitrógeno. Son precisamente estos organismos los que esquilmamos cuando practicamos el cultivo con abonos artificiales NPK, por eso es tan perjudicial el monocultivo y el no respetar los ciclos de barbecho y abonado no artificial con compost o estiércol, por ejemplo.

Ejemplo de célula eucariota

Por último, los virus no son células, sino trozos de material genético que se introducen en las células para conseguir reproducirse. Cuando un virus entra en una célula, se aprovecha del mecanismo de reproducción de esta para hacer que la célula lo replique a él, en vez de a la célula en si. Muy majos ellos. A pesar de la mala reputación de los virus, el hombre ha sabido sacar provecho de ellos y se utilizan, por ejemplo, para diseñar vacunas.

Virus del ébola

Veamos ahora dónde está y de dónde viene la microbiota.

Origen de la microbiota


La mayor parte de la microbiota que vive en nuestro organismo se encuentra en el intestino y es procariota. Eso no quiere decir que sea la única parte en que existe, ya que también hay microbiota en la boca (oral), la piel (dérmica), la vagina y el estomago (digestiva). Cada tipo de microbiota tiene un microbioma distinto, de forma que podemos dividir la microbiota en tantas categorías como hemos citado.

Distribución del microbioma en función de su "lugar de residencia"

Pero, ¿de dónde sale la microbiota? Es al nacer que adquirimos la carga inicial de microbiota. Así, al salir del utero en un parto natural, los bebés se van contaminando con la microbiota vaginal de la madre. De esta forma, un recién nacido solo tendrá microbiota de tipo vaginal sobre su piel al nacer. Por el contrario, un bebé nacido mediante cesárea solo tendrá microbiota dérmica de la madre en su piel. Se cree que esta es una posible causa de que exista correlación entre los niños nacidos por cesárea y el asma, la diabetes o la obesidad.

Con el tiempo, la microbiota del intestino va evolucionando para parecerse a la de un adulto. En la siguiente imagen vemos la evolución de la microbiota de un recién nacido por parto natural. Los trazos de color registran los cambios en la microbiota durante 838 días. El punto de partida es la esquina superior derecha, y el punto final es la bola irisada del triángulo inferior.

Como veis, la microbiota pasa de tener una composición típicamente vaginal, a una intestinal.

Evolución de la microbiota de un recién nacido

Todavía es pronto para saber que implicaciones tiene sembrar los recién nacidos con microbiota de un tipo u otro, pero para tratar de dilucidarlo, la doctora Maria Gloria Dominguez-Bello está llevando a cabo un experimento en bebés nacidos por cesárea consistente en aplicarles una gasa impregnada en microbiota vaginal de la madre. Aún no se han medido resultados finales (por ejemplo, saber si se reduce el riesgo de asma) pero lo que si se sabe ya es que la microbiota de los bebés se normaliza con esta sencilla intervención. De nuevo: si esto sirve de algo, el tiempo lo dirá.

La segunda fuente importante de microbiota es -como no podía ser de otra forma- la lactancia materna. Fijaos que digo la lactancia, no la leche: en la leche hay bacterias, pero en la piel de la madre también, y el niño, al mamar se contamina con microbiota dérmica. Esta es otra razón más para promover la lactancia materna.

Alteraciones en la microbiota


Como hemos dicho la microbiota de los bebés tiene su origen en la de la madre. Sin embargo, antes hemos dicho que el 90% de la microbiota de dos personas es distinta. Esto es porque el estilo de vida de cada persona y -muy especialmente- lo que comemos va modulando el microbioma de cada persona. Así pues, esto confirma la importancia de nuestra dieta no solo por los efectos que cause en nosotros, sino por los que cause en nuestros huéspedes microbióticos. Así que pensad en ellos la próxima vez que os toméis dos litros de Coca Cola de una tacada ;-P.

Otra causa de alteración de la microbiota son los antibióticos. En ocasiones es necesario tomarlos y normalmente, si están indicados, sus beneficios superaran sus riesgos, pero eso no los exime de efectos secundarios. En ese sentido, podemos volver al gráfico anterior, donde se muestra como se altera el microbioma de un bebé al administrarle antibióticos.

En efecto, el trazo rojo es una regresión consecuencia de la administración de antibióticos al bebé. El trazo, en el tiempo, va desde abajo (casi intestinal) hasta arriba (de nuevo vaginal) con lo que el antibiótico causa que se pierda la evolución acumulada.

Afortunadamente, en poco tiempo tras la administración del antibiótico, la microbiota vuelve a su punto de origen. Es lo que muestra el trazo verde que va desde arriba hasta abajo de nuevo, volviendo al estado anterior al pautado de antibióticos.

Regresión y vuelta a la normalidad tras la
administración de antibióticos

Como veis, al principio el antibiótico causa estragos, pero afortunadamente la situación se revierte y el bebé vuelve a la normalidad con el tiempo. Si gracias al antibiótico hemos evitado -por ejemplo- una sordera por una infección en el oído yo creo que la alteración del microbioma es un precio a pagar más que razonable. Si, por el contrario, se ha recetado el antibiótico para un catarro (práctica afortunadamente ya en desuso, dado que los antibióticos no matan virus) habremos hecho el canelo de forma espectacular.

Y eso os cuento. De momento lo dejamos aquí para no extender más esta entrega, pero seguiremos con más sobre microbiota en un futuro próximo.

Espero que os haya gustado y que hayáis aprendido mucho, como yo.